“La Diva de Hialeah”

La Ciudad que Progresa tiene entre sus hijas “más ilustres” a la camagüeyana Yadira Escobar. Siendo una niña, Yadirita llegó a los Estados Unidos en la década de los años noventa gracias a que la entonces Oficina de Intereses en La Habana, concedió a su familia una visa de refugiados. El padre de Yadira, Reinaldo Escobar Sánchez, guardó prisión en Cuba por sus posiciones contrarias al gobierno de La Habana y es el fundador del conocido Grupo Caimán que desde 1984 intenta ofrecer una alternativa (según ellos partiendo del nacionalismo) para la búsqueda de la unidad en la lucha contra la dictadura.

Yadira comenzó “su carrera en solitario” hace ya algunos años como bloguera y activista política desde una ciudad en la que el pesamiento libre sobre los temas cubanos fue víctima, durante mucho tiempo, de la coacción de un grupo generacional que emigró de Cuba con muchos resentimientos al inicio del triunfo de la Revolución de 1959. Es por eso que muchos tuvimos una primera buena impresión de Yadira. Era una muchacha que se levantaba con valentía, como rara voz disonante, en un coro de soldados fieles a la causa del distanciamiento con Cuba.

Sin embargo, la voz de Yadira comenzaría a traernos algunas sorpresas con el paso del tiempo. A sus polémicos debates televisivos con Yusnaby Pérez, Oscar Blanco y José Daniel Ferrer, se sumó un video publicado en su página de facebook donde Yadira se declaraba en contra del matrimonio igualitario y pedía la celebración de un referendo para que el pueblo cubano se pronunciara sobre la conveniencia o no de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Yadira llegó incluso a decir que si se permitía el matrimonio homosexual también se tendría que legalizar la poligamia en Cuba. Semejante disparate me hizo perderle consideración y respeto intelectual a la compatriota. Yadira muchas veces, como diría mi amiga Sandra, habla de conceptos que no domina y se aventura en terrenos que desconoce. Los derechos no se llevan a referendo, son inalienables de todo ser humano y punto.

Para terminar de completar el potaje, Yadira en los últimos días ha hecho pública su postura de apoyo al candidato a la Presidencia de los Estados Unidos más racista que pueda recordar la historia reciente de este país. A ella no le importa la suerte de millones de familias a las que Donald Trump ha prometido separar deportando a los inmigrantes indocumentados y tampoco le precupa, al parecer, que el magnate nos regrese a la era Bush en relación con la política de Estados Unidos hacia Cuba. Yadira no es izquierdista, nunca lo fue y nunca lo será aunque se le caiga la lengua asegurándolo. Dios libre a Cuba de ese tipo de “progresistas”.

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